Crece la inseguridad alimentaria entre asalariados: uno de cada siete trabajadores no come bien, según la UCA
- REDACCIÓN
- 4 nov 2025
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Un nuevo informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) reveló que el 15% de los trabajadores asalariados del país no logra alimentarse de manera adecuada, lo que evidencia un aumento de la inseguridad alimentaria incluso entre quienes tienen empleo formal.
De acuerdo con el estudio, el 7% de los trabajadores registrados también enfrenta dificultades para acceder a una alimentación suficiente y equilibrada, lo que refleja el impacto del deterioro del poder adquisitivo y la precarización laboral sobre la vida cotidiana.
La calidad del empleo, un factor clave
El relevamiento —realizado entre 2017 y 2024 sobre hogares urbanos de todo el país— muestra que la calidad del trabajo es determinante para explicar el acceso a una buena alimentación.
Los asalariados sin aportes a la seguridad social presentan niveles de inseguridad alimentaria cuatro veces superiores a los registrados entre los trabajadores formales.
Según la UCA, este fenómeno demuestra que el problema no se limita a la falta de empleo, sino que está profundamente vinculado a los ingresos, la estabilidad laboral y la protección social.
“El derecho a una alimentación adecuada forma parte de las condiciones de trabajo dignas”, subraya el informe, que advierte que su deterioro es reflejo de desigualdades estructurales.
Educación, ingresos y región: brechas que se agrandan
El estudio también evidencia fuertes diferencias según el nivel educativo y la situación socioeconómica. En los hogares con bajo nivel de instrucción o en situación de pobreza, la inseguridad alimentaria supera el 30%, mientras que entre los trabajadores con estudios universitarios cae al 4%.
Las brechas regionales son igualmente significativas: el conurbano bonaerense y el interior del país concentran las tasas más altas de inseguridad alimentaria, mientras que la Ciudad de Buenos Aires muestra los valores más bajos.
Para los especialistas, la falta de desarrollo territorial y la debilidad de la infraestructura económica condicionan el acceso a los alimentos y encarecen los costos de vida.
Mujeres, jóvenes y trabajadores informales, los más afectados
El informe destaca que las mujeres asalariadas y los jóvenes trabajadores enfrentan mayores niveles de inseguridad alimentaria que los hombres y los adultos mayores.
Además, los empleados informales, subocupados o con jornadas reducidas son los sectores más vulnerables, mientras que los trabajadores afiliados a sindicatos muestran mejores indicadores, gracias al acceso a paritarias, convenios colectivos y beneficios sociales.
La UCA pide integrar políticas laborales y alimentarias
El Observatorio de la UCA advierte que los resultados reflejan un círculo de exclusión en el que la baja educación, los bajos ingresos y la mala alimentación reducen la productividad y deterioran la salud de los trabajadores.
El estudio concluye que las políticas públicas deben abordar la alimentación como parte del derecho al trabajo digno, e integrar las agendas de empleo, ingresos y protección social para revertir una situación que afecta a miles de asalariados en todo el país.









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